Periodoncia
El término periodoncia engloba todo lo relacionado con el tratamiento de las enfermedades periodontales. Son quellas que se producen por la acumulación de placa bacteriana y sarro en el cuello de los dientes, la línea de la encía (gingivitis) y por debajo de esta última (periodontitis).
Para tratar la gingivitis, la periodoncia consiste en la realización de una limpieza de boca para eliminar la placa bacteriana y el sarro. También se realiza una función educacional explicando al paciente los criterios necesarios de higiene bucal para que no vuelva a aparecer la gingivitis. En general todas las personas deberían ir a la consulta del odontólogo para que se les realice una limpieza de boca al menos una vez al año.
Si no es así, es fácil que la gingivitis progrese y se convierta en periodontitis. Con la acumulación de placa bacteriana y sarro por debajo de la línea de la encía. También se forman bolsas periodontales. Provocan daño a la raíz del diente y a la estructura ósea y de tejidos que lo sostiene.
Tras el tratamiento de periodoncia es conveniente un mantenimiento sostenido cada 3 ó 6 meses. Consiste en la visita periódica al odontólogo. Sirve para que éste revise la dentadura diente por diente, evalúe la higiene bucal del paciente y proceda a una limpieza dental.
La mejor forma de prevenir la enfermedad periodontal y por tanto la necesidad de someterse a técnicas de periodoncia es mantener una correcta higiene bucal. Se consigue mediante la utilización de un cepillo, hilo dental o cepillos interdentales. Además de un dentífrico adecuado, colutorio y otros productos antisépticos que ayuden a controlar la proliferación de bacterias en la boca.
VÍDEO EXPLICATIVO
6 consejos para evitar la periodontitis
1. Cepillarse los dientes tres veces al día con una pasta fluorada, especialmente antes de dormir, para combatir la placa dental que puede generar caries y enfermedades en las encías.
2. Reducir el número de alimentos azucarados al día: es preferible tomarlos en las comidas y nunca antes de irse a dormir.
3. Disminuir el consumo de bebidas azucaradas y bicarbonatadas porque disminuyen el pH, favoreciendo un ambiente ácido en la boca que aumenta el riesgo de caries y erosiones dentales.
4. Moderar el consumo de alcohol y dejar el tabaco, ya que favorecen el cáncer oral.
5. Prestar atención a los piercings colocados en la anatomía bucal porque son factores de riesgo de anomalía de las partes blandas y de traumatismos.
6. Visitar cada seis meses al dentista para realizar un diagnóstico precoz de las lesiones.



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